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El edificio donde residimos, la comunidad en la cual
vivimos, al igual que nuestra vivienda, también necesitan de reformas,
adecuaciones y mantenimientos.
El paso del tiempo, el uso diario, los cambios en las normativas
municipales y estatales, las propias circunstancias personales de las personas
que residen en la comunidad de propietarios, hacen que tengamos que mantener,
reformar y/o rehabilitar el edificio completo o partes del mismo.
Todo esto genera tensiones en los propietarios, que en
muchos casos se trata de personas mayores a las cuales dichos trabajos les
supone, ya no solo un esfuerzo económico, sino también un esfuerzo mental.
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Acometer obras en una comunidad se puede convertir en un verdadero dolor de cabeza si no se sabe realizar de una manera correcta.
Cuando nos enfrentamos a realizar unas obras en nuestra
comunidad, ya sea de mantenimiento o de reforma, muchas veces, no lo hacemos de
una manera adecuada.
Para estos casos, y si el administrador de fincas que disponemos en
nuestra comunidad, no está muy puesto en temas de construcción, lo mejor es pedir el asesoramiento
de un técnico.
¿Por qué?
Mucho del coste de las obras que se realizan en las
comunidades se podría reducir, o al menos controlar, simplemente con la
elección de un técnico que supervisara, tanto lo que se quiere realizar, como
la elección de la empresa que lo realice.
¿Cómo?
Primero: explicando al técnico que es lo que se
pretende realizar, y de este modo, ver si lo que estamos pidiendo se amolda o no a la
normativa vigente, es prioritario para la comunidad o existen otras cosas en la comunidad con mayor urgencia que acometer.
Segundo: la elección de un técnico nos va a ayudar a que
todas las empresas presupuesten lo mismo, ya que un único interlocutor es el
que les va a explicar, de una forma técnica, los trabajos a presupuestar.
Tercero: como es una persona contratada por la comunidad, va
a velar por los intereses nuestros, controlando que la obra se realice
según los estándares de calidad contratados y exigidos por la comunidad y por
la normativa vigente si así fuera necesario.
La figura de un técnico de “cabecera” en una comunidad de
propietarios, puede evitar muchos problemas, así como ahorrar
mucho dinero. A veces, pensamos que tener que pagar a un “tercero” es una
manera de tirar el dinero. Pero como se demuestra en muchos casos, la elección
de un técnico para la realización de obras en una comunidad, a la larga, nos
ahorra dinero y problemas.
Así que la próxima vez que vayas a hacer una obra en tu
comunidad, contrata a un técnico. Te ahorrarás dinero, disgustos y dolores de
cabeza. (twittear)



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